En Di Monti, donde vivimos y respiramos el ciclismo que se ensucia los zapatos, sabíamos que la edición de este año iba a ser un quiebre de cabeza y de piernas. Pero la realidad superó cualquier expectativa. Atravesar Colombia de lado a lado es una declaración de amor al gravel, pero también un recordatorio de lo pequeña que es la voluntad humana ante la inmensidad de los Andes.
Aquí te contamos, desde el barro y los datos, cómo se vivió la odisea de las 8 etapas.
La Radiografía de la Bestia: Los Números del 2026
Para entender la magnitud de lo que enfrentaron los ciclistas (y los kits de ciclismo que los acompañaron), hay que mirar las cifras oficiales de la organización:
- Distancia total: Más de 1.000 kilómetros de puro ciclismo indómito.
- Desnivel positivo: ¡Más de 22.000 metros de ascenso acumulado! (El equivalente a escalar el Monte Everest casi tres veces).
- La Ruta: Desde el verde montañoso de El Retiro (Antioquia) hasta el indomable llano en Yopal (Casanare).
- El Terreno: Un balance del 60% asfalto y 40% destapado. Pero que no te engañe ese 40%: fueron tramos de roca suelta, piedra de río, surcos profundos y barro denso que obligaron a muchos a poner pie en tierra y empujar.
- El Promedio Diario: Alrededor de 120 km y 2.200 metros de desnivel cada bendito día.


