La odisea de llegar (No apta para impacientes)
Si creen que pedalear 200 millas es difícil, intenten planear el viaje. Ir a Unbound es complejo desde el día uno. No basta con querer ir o tener el dinero; la organización utiliza un sistema de raffle (sorteo) tan exclusivo que ganar un cupo ya se siente como colgarse una medalla.
Una vez con el ticket asegurado, empezó la logística: empacar maletas de viaje para las bicis, rezar para que no se perdieran en las conexiones y abordar un vuelo desde el frío de Bogotá con escala en Miami, para luego conectar y manejar horas eternas hasta el corazón de las Flint Hills en Kansas. Una migración total hacia la meca del gravel.


